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Si algo diferencia favorablemente la estructura económica de la comarca de Gúdar Javalambre de otras de la montaña turolense, e, incluso, de la mayoría de Aragón, es la de albergar una industria diversificada, basada en pequeñas y medianas empresas muy vinculadas al territorio, y con un empleo elevado de mano de obra femenina.

 

Hasta mitad de los años 80 la actividad industrial era insuficiente para absorber sus excedentes locales de mano de obra del sector agrario y la llegada al mercado laboral de los más jóvenes. La debilidad industrial de Gúdar Javalambre era consecuencia de una suma de causas. Por un lado, las escasa población residente en esta comarca, que tenía un efecto negativo como factor de producción difícil de encontrar, como capital humano apenas cualificado y como determinante del potencial de la demanda de unos mercados locales menguantes. También influía la secular crisis de las manufacturas tradicionales del mundo rural, que no pudieron convertirse en industrias competitivas. Y por último, la política industrial llevada a cabo durante la etapa de mayor crecimiento, que fomentaba la localización urbana y aglomerada en torno a polos de crecimiento, y que valoraba sus resultados según el incremento de las rentas, especialmente las empresariales, y del empleo en términos agregados, y omitía sus efectos desequilibrantes sobre el territorio y la sociedad.

 

En consecuencia, su situación industrial es mucho mejor que la mayoría de comarcas aragonesas. En la medida que se trata de una industria diversificada, se evita la dependencia de un único grupo empresarial o de la coyuntura de un sector, riesgo que, en cambio, es muy común en el mundo rural. Esta pluralidad también tiene un carácter demográfico, pues son varios los núcleos en los que se ubican las factorías y talleres: Mora de Rubielos y Sarrión sobrepasan los doscientos puestos de trabajo en actividades industriales, mientras que Rubielos de Mora casi alcanza los 100 y Manzanera los 50; Alcalá de la Selva y Formiche Alto también cuentan con algunas empresas relevantes. Esa malla de varios polos permite que, a pesar de la reducida escala de la mayoría de las empresas, se pueda alcanzar una masa empresarial suficiente que estimula la innovación dentro del mismo sector y de manera cruzada, genera un mercado laboral comarcal con personas que poseen una cierta especialización, y atrae la localización de nuevas industrias. Los principales subsectores son, por orden de importancia decreciente, el de la confección, el de la madera, el alimentación y el químico en su rama de abonos. Se trata de actividades habituales en el resto de loa montaña interior del país y que desarrollan importantes impactos territoriales y sociales, bien por aprovechar recursos locales a los que estimula (ganadería, silvicultura), bien por tratarse de empresas muy arraigadas, aun cuando la propiedad del capital pertenezca a sociedades con sede en otros lugares.

 

Por otro lado, los efectos económicos del turismo son muy relevantes, pues los “productos turísticos” satisfacen las preferencias de personas ajenas al territorio, esto es, equivale a una exportación, pero se consumen en su interior, de manera que incrementa la demanda de otras remas conexas, también importantes si atendemos a las estadísticas comarcales, como la construcción (hoteles, viviendas, equipamientos colectivos), la agricultura y ganadería locales (la oferta gastronómica específica es reforzada), comercio minorista, transporte, actividades de ocio y culturales. Obviamente también genera impactos negativos sobre el medio ambiente (espacios inéditos hasta la fecha reciente soportan una llegada de personas más elevada de lo habitual, en particular los más inmediatos a las pistas de esquí y los más accesibles mediante coche), la posible congestión de los servicios públicos (consultas sanitarias en verano, carreteras, infraestructuras locales de agua y vertido, depuradoras, recogida de residuos sólidos...)

 

Las rentas que el turismo genera en esta comarca han sido y siguen siendo al tas, en términos de salarios y de beneficios; en cuanto a la riqueza, ha permitido la revalorización de una parte importante de los patrimonios urbanos de sus habitantes; y es un sector líder por su dinamismo y por sus encadenamientos con otras actividades, que presentan unas expectativas de negocio muy superiores a las de cualquier etapa previa.

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